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Durante la historia de las máquinas de tatuaje vemos que durante miles de años no hizo falta ningún mecanismo para desarrollarse. Hoy en día los tatuadores cuentan con máquinas rotativas y máquinas de bobina, que les permiten realizar su trabajo de la mejor manera.

Todos sabemos que las máquinas de tatuar no hacen al artista, pero si es un hecho que le dan al tatuador comodidad, flexibilidad y precisión al momento de realizar su obra. La primera máquina de tatuaje fue patentada en el año 1891 por el tatuador e inventor Samuel O’Reilly, aunque anteriormente ya habían realizado otros inventores máquinas basándose en el poder electromagnético para dar punzadas en la piel.

 

¿Que son las máquinas de tatuaje?

Las máquinas de tatuaje de bobina son un dispositivo eléctrico, de fácil maniobra y portátil utilizado para realizar tatuajes, utilizan una bobina electromagnética que mueve una barra combinada a un armazón hacia arriba y hacia abajo, en diferentes velocidades. Al conjunto del armazón y la barra se le colocan las agujas que luego penetran la piel para depositar el pigmento.

 

Las Primeras Máquinas de tatuar de la historia

Samuel O’Reilly

En 1876 Thomas Edison de Newark, Nueva Jersey, recibió una patente para un tipo de dispositivo diseñado para facilitar la sobre carga de trabajo en las oficinas, una máquina electromagnética y rotativa alimentada por una batería. Permitía crear plantillas de cartas, flyers y demás material de oficina. La punta de la máquina hacía agujeros en el documento original y después con un rodillo de tinta se podían hacer copias del original.

Quince años después, con solo pequeños cambios al diseño de Edison, O’Reilly recibió la primera patente de EE.UU. para una máquina de tatuaje. Las modificaciones de O’Reilly incluían un rediseño del tubo y la cavidad para la reserva de tinta.
Obviamente Edison no estaba satisfecho con su diseño y por eso en 1877 desarrolló una nueva idea y recibió otra patente de este dispositivo, este dispositivo tenía dos bobinas electromagnéticas puestas transversalmente al tubo de ensamblaje, una lengüeta flexible vibra sobre las bobinas y crea el movimiento alternativo necesario para hacer la plantilla. Este dispositivo realmente marcó el comienzo del desarrollo de máquinas de tatuaje como las que conocemos hoy en día.

En 1904, Charlie Wagner de la ciudad de Nueva York, patentó otra máquina, aunque hubo muchos comienzos para el desarrollo de lo que conocemos en la actualidad, todas están basadas en el modelo de Edison.

En 1929 Percy Waters de Detroit patentó el diseño que la mayoría de personas se imaginan cuando hablamos de máquinas para tatuar. Aunque Waters no fue el primero en trabajar con este diseño, el nombre del creador original fue perdido en los anales de la historia del tatuaje.

Esperamos que este repaso por la historia de las máquinas de tatuaje os pareciera interesante, y recordad que estamos a vuestra disposición.

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